Nací para querer y vivo para seguir a Fernando Alonso Díaz.

Alonsista y Formulera.

“Los sueños son mentiras que algún día dejan de serlo”.
  • Tan cerca, pero a la vez tan lejos… lo tuviste ahí, el tercero de la temporada. ¿Pero sabes que?, fue de nuevo un casi podio pero con sabor a lucha constante, esa que está dentro de ti y nunca dejas que te falte. Cada vez que llega esta noche de espectáculo, luces y pasión. Sacas tu brillo especial, ese que en cada carrera haces resaltar por encima de todo y más en medio de una noche mágica como esta en el que tus trucos tienen esa esencia propia. Este fin de semana fue para ti el mejor, pero para mi otro más genial que te marcaste y exprimiste todo tu potencial con ese coche muy diferente al de tus rivales pero que luchaste con ellos de principio a fin. Como ya bien dije por ahí… me quito y me vuelvo a quitar el sombrero contigo aunque ya hace mucho tiempo que me quedé sin ellos de tantos y tantos carrerones que te marcas sin importar el resultado, solo demostrando tu constancia, tu fuerza, tu garra. La que tiene un luchador como tú, en la que crece su grandeza en los momentos más complicados pero que para él son solo algo menos fáciles. Eres ese martillo que nunca para de golpear ese monoplaza para que cada vez corra más y esté lo menos fuera posible del lugar que merece estar un piloto de tu talla. Porque cada día te superas más y es por eso que te admiro más, más y más. Y ya sabe… tanto que seguir demostrando para seguir callando. Nada como demostrar lo que vales para hacernos sentir orgullosos de seguirte, de correr contigo en cada gran premio y jamás decir basta, porque juntos somos los más fuertes y no podrán pararnos. La pasión y el sentimiento hacía ti no decae, da igual porque camino vaya la lucha porque siempre será la misma, apoyarte de principio a fin para tu lograr todo lo que te propongas y saques de ese mono lleno de trucos, una nueva genialidad marca Fernando Alonso Díaz. Gracias por enseñarnos tanto cada domingo y saber que lo imposible solo es aquello que no intentas y si insistes mucho en ello se puede llegar a conseguir. 

  • Impotencia, esa es la palabra. Hoy pude sentirla más que otras veces, aquí en casa de Ferrari, delante de todos los ‘tifosi’. Los sentimientos se manifestaron más de lo normal, la rabia, la resignación empezaban a crecer viendo ese coche 14 parado en el asfalto. Y te das cuenta que no puedes hacer nada por tu ídolo, darle lo que tanto merece, lo que necesita, lo que le hace feliz. Por eso solo queda resignarse y decir bien alto que estoy orgullosa de él, porque otros tendrán un mejor coche pero yo sigo al mejor piloto, en el único héroe que creo que no lleva capa, si no mono. Porque muchos a veces aunque no lo crean en la victoria no está el éxito, si no que está en desmostar, en tener por ley que eres incapaz de levantar el pie derecho hasta la mismísima ultima milesia porque sabes que puedes conseguir todo lo que te propones hasta el último instante. En mantener la mirada en el mismo objetivo, ese que es no conocer la palabra rendición porque jamás la conociste. En tener un mínimo de confianza, de esperanza por tu equipo y contagiarnos eso a muchos de nosotros. La actitud es algo que a él no le puede cambiar igual que el talento que te caracteriza ya que lo deja demostrado y lo demostrará siempre. Sé que me repito en todo lo que digo, pero si lo hago es porque él también lo hace, sé que la lucha es su mejor amiga y sé que no la deja hasta conseguir lo que se propone. Por eso en algún momento cuando menos se lo espere la tendrá algo alejada ya que le hará menos falta que ahora. Como bien dijo el maestro… “Nos quedan todavía muchos años por delante pero que ayudéis en los momentos difíciles, que disfrutéis los momentos felices como lo haremos todos. Y esto va a seguir creciendo y eso es lo más bonito”. Todo lo que crezca es porque el que lo consiguió hizo que así fuera, por eso lo más bonito de todo será ver crecer aún más si cabe al que lo hizo posible los momentos felices e hizo que los momentos difíciles se olvidaran. Porque un camino solo se hace un poco más largo si te encuentras con algunas piedras. Y ahí estamos y estaremos muchos para quitártelas de en medio.

  • Tras el parón, ese que odiamos tanto… volvió nuestro mayor espectáculo, nuestra gran pasión, esos cochecitos veloces de colores y sobre todo uno en especial. Ese rojo con el número 14 y más aún el mago que hace malabares cada domingo con él. Quizás no fue lo que esperábamos tras ilusionarnos ayer con esa magistral clasificación en mojado y poderla rematar con un nuevo podio. Pero como se dice a veces… mal acaba lo que bien empieza. Y así por desgracia pasó hoy. Desde antes de empezar las cosas se torcieron y todo se empezaba a venir abajo, así que tuvimos que hacernos la idea de que sería una carrera complicada, en la que faltaría ese puntito de entusiasmo con mezclas de ilusión para ver a nuestro campeón subido de nuevo al podio. Pero aún así él nunca defrauda y estuvo ahí dando guerra, dejándose cada parte de él en la pista, peleando hasta dejarse todo y más por lo que estaba al alcance. Da igual que sean las primeras posiciones, las medias, las últimas… siempre lucha de la misma manera, con la misma fuerza, dando todo de él incluso más que su propio coche hasta la última curva. Por eso aunque hoy fuera un día complicado y no saliera como hubiéramos querido, hay que agradecerte en todo momento que nos hicieras disfrutar, porque nada contigo se disfruta poco. Al contrario, solo con verte subido en el monoplaza a tanto velocidad, sin querer nos haces creer en lo impensable y hacerlo mucho más para la siguiente. Porque el que está luchando, va ganando. Y tú vas a muchos segundos del resto. En nada y menos, cuando nos queramos dar cuenta estarás donde mereces, tu hogar, tu otra mitad. Solo es un ‘hasta luego’ que pronto volverá a ser un ‘no me dejes nunca’. Por eso para que llegue, seguiremos ahí luchando contra viento y marea como hasta ahora. En quince días nos vemos, para hacer otra de las tuyas esta vez en el imperio rojo, tu otra casa. 

  • Más que un sentimiento grabado en la piel.

  • Un 29 de julio de 1981 nació el mito que estaría destinado a hacer historia. Hoy hace 33 años que sigue haciéndola. Se hace un año más mayor, pero también va creciendo su leyenda. Esa que aumenta a medida que va pasando el tiempo pero que nunca acabará, porque su grandeza no tiene fin. Describir lo que eres y lo que me haces sentir no se puede hacer con palabras, si no con sentimientos, hechos. Mi ídolo, mi héroe, el que protege mi penas y su misión es hacerme sonreír, soñar, emocionarme y que mi corazón lata más fuerte. Tuve siempre la impresión de que aún no existe la palabra para describir lo que me haces sentir y eres para mi. Pero si existe una que es… TODO. Solo puedo darte las gracias por existir y que llegaras de esta manera a formar parte de mi y en cierto modo de mi vida. ¡MUCHÍSIMAS FELICIDADES, MAESTRO!.

  • Me siento feliz, orgullosa, satisfecha, emocionada… de ÉL, cada vez que pilota lo estoy, pero hoy de una manera especial, no sé como describirlo. Nervios que echaba de menos, tensión, el corazón latiendo más de lo normal e incluso a más velocidad que un F1, esos… “Vamos Fer”, “Tú puedes, aguanta” gritándolos cada curva e incluso recorriéndome por la cara alguna lágrima antes de ver la bandera a cuadros si, porque era consciente de lo que el genio se estaba inventando, luchando con todo el alma y mostrándole la espada a todos sus rivales pero tapando esa pequeña rotura que tiene en el filo. Lucha vuelta tras vuelta sin tener en la cabeza esa palabra que no conoce, rendición. Las leyendas escriben su propia historia y hoy pudo escribir una de nuevo, la de su podio 97, que pese ser en el segundo cajón supo a victoria. Al fin y al cabo las heroicas hazañas son las que quedan reflejadas tanto en la pista como en una hoja más de su libro de carreras históricas. Porque se pudo ver que si un cazador es realmente bueno puede cazar a cualquier presa sin importar el arma que use. Fernando es de esos… un piloto 
    polifacético, experto en crear magia, constante en conseguir heroicidades y escaso en cometer errores. ¿Como él?, nadie. Pero como él, quieren ser muchos. Mil gracias por hacerme sentir una parte ti, que nunca te abandona dentro de ese cockpit al que le falta sitio para que entre todo tu talento, pero que para nuestro apoyo nunca falta hueco. Mi adoración y admiración hacia ti no tiene límites, como tu grandeza. Nos vemos en la próxima, jefe.

  • Hoy me hice una pregunta, ¿cuanto dura la paciencia?. Eso que lo se lo digan a Fernando… porque durante estos duros y largos cuatro años ganó otro gran premio, el del aguante, que aunque no esté en el calendario lleva ganándolo año tras año. Pero me pongo a pensar por unos instantes y lo comprendo. Un ganador como es él nunca se da por vencido y quiere llegar hasta el final de la meta a la que se propuso llegar tarde o temprano. Es volver a ser campeón del mundo, pero no con cualquier equipo, si no con Ferrari. Sonará a tópico, pero aunque hable su historia y no su presente creo que la espera tiene su recompensa, la que tiene que tener ese piloto que a día de hoy lleva impresa su marca, ese que se deja en la pista todo ese potencial que le falta a su monoplaza pero que pese a todo jamás se da por vencido y deja bien alto el nombre de la scuderia para que no deje de crecer en la historia. En la que él empezó a aparecer hace mucho tiempo por todos sus logros, sus míticas hazañas, su valentía… por eso merece esa recompensa en forma de coche, uno competitivo, a su medida, acorde con su talento. En Fórmula 1, eso nunca es fácil… pero si se pudo, ¿porque no se puede volver a repetir? y más con esa estrella roja que lleva el 14, con ese brillo especial que jamás deja de brillar e incluso que hace que vosotros volváis a tener algo de brillo cuando hace tiempo que lo perdisteis. Sólo espero que esa paciencia le siga durando al maestro que supo reconstruir y a la vez sostener vuestros cimientos para que no puedan derrumbarse aún más. Porque un talento puro como él está nacido para ganar y nunca para ver hacerlo a los demás. Este largo camino tiene su meta, ¿cuando se llegará…?, solo lo sabremos cuando ese momentos esperado llegue y esperemos que esté cerca. Ese día despertaremos de este mal sueño.